Antes de hablar con ellos
Lo que más ayuda a los hijos no es la frase perfecta, sino que sus padres transmitan calma y unidad en ese momento. Por eso conviene preparar la conversación:
- Que la decisión esté tomada. Hablad con ellos cuando sea firme, no mientras aún dudáis.
- Poneos de acuerdo en el mensaje. Qué vais a contar, con qué palabras y qué va a cambiar en su día a día.
- Hacedlo juntos. Que los dos estéis presentes les muestra que, aunque dejéis de ser pareja, seguís siendo un equipo como padres.
- Elegid bien el momento. Un momento tranquilo, con tiempo por delante, nunca justo después de una discusión ni antes del colegio o de dormir.
- Con todos los hermanos a la vez, aunque luego habléis con cada uno según su edad.
Qué decirles
El mensaje tiene que ser sencillo, honesto y adaptado a su edad. Hay ideas que todos los niños y adolescentes necesitan escuchar:
- «Es una decisión de los adultos». Habéis decidido dejar de vivir juntos porque como pareja ya no estáis bien.
- «No es culpa vuestra». Muchos niños piensan, aunque no lo digan, que han hecho algo mal. Conviene decirlo de forma explícita, y repetirlo.
- «Os vamos a seguir queriendo igual». La relación de pareja termina; la de padres y madres con sus hijos, no.
- Qué va a cambiar y qué no. Dónde van a vivir, con quién estarán cada día, si cambia o no el colegio. Lo concreto da seguridad.
- Que pueden sentir lo que sientan y preguntar todo lo que necesiten, ahora o más adelante.
Según la edad
Hasta los 3 años no entienden la explicación, pero sí notan los cambios y la tensión. Lo más importante es mantener sus rutinas y que tengan cerca a sus figuras de referencia.
De 3 a 6 años piensan de forma mágica y pueden creer que han provocado la separación o que pueden arreglarla. Necesitan explicaciones muy sencillas, mucha seguridad y que se les repita que no es culpa suya.
De 6 a 12 años suelen hacer preguntas muy concretas y pueden sentir que tienen que elegir entre sus padres. Responded con claridad y dejadles claro que pueden querer a los dos.
En la adolescencia pueden reaccionar con rabia, distancia o aparente indiferencia. Respetad sus tiempos, mantened la puerta abierta y evitad convertirles en confidentes de los problemas de pareja.
Lo que conviene evitar
- Hablar mal del otro progenitor delante de ellos o buscar un culpable.
- Dar detalles de adultos sobre los motivos de la separación.
- Pedirles que elijan o que tomen partido.
- Usarles como mensajeros entre vosotros.
- Prometer cosas que no sabéis si podréis cumplir.
- Comunicarlo de forma improvisada o en mitad de una discusión.
Después de la conversación
La conversación es solo el principio. En las semanas siguientes ayuda mucho:
- Mantener las rutinas todo lo posible: horarios, colegio, actividades.
- Ser coherentes entre las dos casas en las normas básicas.
- Volver a hablar del tema cuando lo necesiten, sin forzar.
- Informar al colegio para que puedan acompañarles si notan cambios.
- Cuidaros vosotros. Unos padres sostenidos pueden sostener mejor a sus hijos.
Cuándo pedir ayuda
Es normal que haya tristeza, enfado o algún retroceso en los primeros meses. Conviene consultar si los cambios se mantienen en el tiempo: problemas de sueño, regresiones, bajada del rendimiento escolar, aislamiento, mucha irritabilidad o si la relación entre los padres está siendo muy conflictiva.
En Papúa acompañamos a las familias en este proceso: orientación a madres y padres para preparar la conversación, terapia infantil y juvenil y terapia familiar para reorganizar la nueva forma de funcionar como familia.
Álex Serrano
Psicóloga colegiada CV11009
Directora y psicóloga en Papúa Psicología, centro de psicología en Valencia especializado en vínculos afectivos.
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